Fuentes
Una fuente es cualquier texto escrito por otra persona que haya contribuido directamente a lo que usted ha redactado. Para citar una fuente (hacer referencia a ella), solo necesita incluir una sección de «Referencias» cerca del final de su documento que contenga una lista numerada de fuentes.
Cada fuente debe incluir: el título de la obra que cita, el nombre o los nombres de los autores, la fecha de publicación y, de ser posible, un enlace al recurso. A lo largo de su documento, si cita textualmente o hace referencia a contenidos de una de sus fuentes, asegúrese de marcar la oración o el párrafo con un número que corresponda a esa fuente específica en su sección de referencias.
Si alguna vez duda sobre si debe o no registrar algo como fuente, la mejor decisión es citarla; de lo contrario, se expone a acusaciones de plagio, y pocas cosas destruyen una reputación profesional con tanta rapidez. Cuando las personas perciben que usted ha presentado el trabajo de otros como propio, dudarán seriamente de su sentido ético, su competencia y su confiabilidad.
Muchos creen que el plagio se limita a copiar y pegar el trabajo ajeno en el propio, pero esta es solo una modalidad denominada plagio «directo», relativamente infrecuente en la redacción empresarial dado que existen múltiples formas de detectarlo. Por el contrario, son mucho más comunes el plagio por «parafraseo» y el plagio «mosaico».
El plagio por parafraseo ocurre cuando se copia lo escrito por otra persona y solo se modifican algunas palabras en ciertos puntos para aparentar que se trata de contenido original. El plagio mosaico se produce cuando se toman frases u oraciones de una o varias fuentes y se dispersan a lo largo del texto.
Afortunadamente, en el ámbito empresarial, citar fuentes fidedignas no presenta ninguna desventaja: incrementa la confianza en usted y en su trabajo, consolida su credibilidad intelectual y demuestra su compromiso con una conducta ética. De este modo, citar fuentes es el polo opuesto al plagio: en lugar de arruinar su reputación profesional, la construye y fortalece.
La cuestión radica entonces en cómo determinamos si una fuente es creíble.
Por lo general, cualquier artículo de investigación científica publicado en una revista de primer nivel revisada por pares puede considerarse fidedigno. Este tipo de publicaciones incluye revistas como «The New England Journal of Medicine», «Journal of the American Cancer Society» y «Proceedings of the National Academy of Sciences», entre muchas otras especializadas en disciplinas específicas. Estas revistas exigen estándares sumamente rigurosos, ya que los equipos de investigación científica deben someter sus artículos a la revisión de otros expertos en la materia bajo la supervisión de los editores para obtener la aprobación de su publicación.
Cabe destacar especialmente que los propios artículos de investigación científica siempre enumeran exhaustivamente cada una de las fuentes utilizadas en su investigación. Por ejemplo, el artículo «Evolution of antibody immunity to SARS-CoV-2», publicado en enero de 2021 en la prestigiosa revista científica «Nature», cuenta con una sección de referencias que incluye 58 fuentes.
Lamentablemente, una vez fuera del ámbito de las principales revistas científicas revisadas por pares, determinar la credibilidad de una fuente resulta cada vez más complejo.
Como mínimo, un recurso confiable es aquel escrito por personas con credibilidad demostrada. Este requisito descarta todos los libros, artículos y páginas web que no representan más que la opinión no fundamentada de una sola persona, lo que a su vez descarta a la gran mayoría de internet.
Este es un error común al buscar fuentes en Google: los primeros resultados pueden dirigir a páginas que solo representan la opinión de un individuo, aun cuando el sitio web en sí parezca legítimo. Compruebe siempre la autoría de cualquier fuente que pretenda citar y verifique su experiencia para asegurarse de que se trate de un autor confiable.
Incluso si un autor cuenta con credibilidad, un artículo publicado en su sitio web personal tiene mucha menos solidez que si ese mismo artículo fuese respaldado por una institución de prestigio. Por ejemplo, si un abogado publica una opinión jurídica en su sitio web personal, esta resulta mucho menos creíble que si se publicara exactamente el mismo artículo en «Harvard Law Review», ya que se asume que los editores no habrían admitido el artículo sin antes haber verificado su rigor y veracidad.
Si bien es posible descartar numerosas fuentes deficientes recurriendo a autores de prestigio respaldados por instituciones reconocidas, el panorama se complica si dicha institución presenta un sesgo hacia un punto de vista particular. Este problema surge con frecuencia en torno al sesgo político de una fuente, pero cualquier forma de parcialidad puede resultar problemática. En última instancia, si cita una fuente proveniente de un autor o institución asociada con un sesgo determinado, su trabajo heredará esa misma inclinación.
Un motivo habitual de confusión es el papel de Wikipedia como fuente. La mayoría no consideraría a Wikipedia como una fuente fidedigna, dado que su contenido puede ser editado por cualquier usuario anónimo. Sin embargo, las páginas bien mantenidas de Wikipedia suelen recopilar abundantes referencias, aunque cada una de ellas deba evaluarse individualmente. En otras palabras, Wikipedia no debe utilizarse directamente como fuente, pero su sección de referencias puede ser un excelente punto de partida para identificar fuentes fidedignas.
Citar fuentes es un componente esencial de la redacción profesional: demuestra su credibilidad intelectual, su compromiso con la ética y consolida la confianza de su audiencia. Omitir las fuentes puede derivar en acusaciones de plagio y destruir rápidamente su reputación profesional.
Incluso bajo una intensa presión por cumplir con una fecha límite, siempre que redacte algo que lo represente como profesional —lo cual ocurre siempre en el mundo corporativo—, resista la tentación de copiar y pegar fragmentos del trabajo ajeno y tómese siempre el tiempo necesario para documentar sus fuentes.