Ilustraciones
Incorporar ilustraciones en sus documentos y presentaciones puede aumentar su atractivo visual, facilitar la transmisión de información clave y aportar un toque de frescura. Al seleccionar ilustraciones, deberá decidir si tendrán un carácter predominantemente decorativo o informativo; si tenderán hacia lo lúdico o lo sobrio; y si emplearán estilos artísticos diversos o consistentes.
Recurrir a ilustraciones puramente decorativas —es decir, aquellas cuyo único propósito es el adorno visual— puede suponer un desafío si no cuenta con formación en diseño gráfico.
Por ejemplo, incluir una ilustración artística abstracta al estilo de Pablo Picasso en la portada de su documento o en la diapositiva inicial de una presentación puede lucir muy acertado, o bien desentonar por completo.
Si no se siente seguro de su criterio para seleccionar ilustraciones meramente decorativas, resulta más prudente optar por ilustraciones informativas; esto es, aquellas cuya función primordial sea comunicar información.
Las ilustraciones informativas ofrecen un valor extraordinario en la comunicación visual corporativa. Algunos de los ejemplos más destacados son los mapas, las infografías y los renderizados 3D.
Por ejemplo, en un folleto comercial de una empresa automotriz, resultaría altamente informativo incluir un mapa con la red de concesionarios, una infografía que detalle el proceso de compra y un renderizado 3D de los próximos modelos.
El uso de mapas para transmitir información geográfica o de ubicación constituye uno de los casos de uso más sólidos en el ámbito corporativo. Los mapas pueden ser esquemáticos o muy detallados; abarcar todo el globo terráqueo o únicamente una región reducida; y admitir capas superpuestas de datos, habitualmente en forma de etiquetas o iconos.
Elaborar infografías solía ser una labor compleja, pues requería destreza artística y dominio de software de ilustración avanzado como Adobe Illustrator. Hoy en día, existen múltiples plataformas web que permiten crear infografías a partir de plantillas profesionales, con una gran variedad de estructuras y estilos adaptados a distintos tipos de información.
Para emplear renderizados 3D como ilustraciones, es indispensable que no sean fotorrealistas —es decir, que no pretendan imitar una fotografía—, un acabado que suele lograrse reduciendo la gama de colores. Tenga en cuenta que los renderizados 3D fotorrealistas se clasifican dentro del uso de fotografías en la comunicación visual.
Una vez decidido el uso de ilustraciones informativas, la siguiente elección radica en si su tono debe ser desenfadado o formal.
El tono visual puede entenderse a lo largo de un espectro: en un extremo se sitúan las caricaturas humorísticas y en el otro, las obras visuales sobrias. En documentos corporativos, suele ser recomendable mantenerse más cerca del extremo sobrio, ya que el humor puede prestarse con facilidad a interpretaciones erróneas o causar molestias no deseadas.
No obstante, en muchas ocasiones los documentos empresariales resultan áridos, planos y tediosos; añadir una pincelada de dinamismo —sin excesos— puede aligerar la lectura y hacer que el contenido resulte menos intimidante que si todas las imágenes fueran estrictamente formales.
Por ejemplo, supongamos que elabora un documento para comunicar a los empleados el regreso a las oficinas tras un período prolongado de teletrabajo, y desea incluir una ilustración de alguien acudiendo al trabajo. Podría utilizar una ilustración formal con una persona caminando hacia el edificio al estilo de una señal de cruce peatonal, o bien mostrar a alguien avanzando con entusiasmo, rodeado de vegetación y fauna, con los brazos en alto en señal de celebración. Ambas transmiten el mismo mensaje, pero la segunda aligera el ambiente del documento, facilitando la asimilación de lo que para algunos podría ser una directriz difícil.
Una vez elegidas las ilustraciones informativas con un toque comedido de dinamismo, la última decisión consiste en definir si mantendrá un único estilo artístico en todo el documento o si combinará varios.
Si prevé dibujar las ilustraciones usted mismo —labor que demanda una notable habilidad artística—, tendrá el control total del estilo visual y podrá combinarlas a su entero criterio: al fin y al cabo, usted es el creador a cargo de la obra.
Si no planea diseñar las ilustraciones, deberá obtener los derechos correspondientes para utilizar el trabajo de terceros. Afortunadamente, existen bancos de recursos visuales reconocidos que otorgan licencias de uso, ya sean gratuitas o de pago.
Es fundamental recordar que las ilustraciones son obras protegidas sobre las que se le concede un permiso de uso; revise siempre los términos de la licencia para garantizar que no infringe los derechos de autor originales.
Al explorar bancos de ilustraciones, notará con frecuencia que las obras de un mismo autor comparten un estilo coherente, reflejado en formas, paletas cromáticas, personajes y composiciones similares. Asimismo, autores distintos pueden coincidir en una estética común, lo que permite combinar sus ilustraciones manteniendo un estilo consistente.
Al seleccionar ilustraciones, una buena regla práctica consiste en emplear el mismo estilo visual para todos los elementos que pertenezcan a una misma categoría temática.
Por ejemplo, si diseña un documento con ilustraciones de personas, conserve el mismo lenguaje gráfico cada vez que las represente: evite incluir en una sección dibujos lineales en blanco y negro y, en otra, representaciones mediante un renderizado 3D colorido. Si opta por trazos lineales monocromáticos para las figuras humanas, aplique ese criterio con consistencia para aportar coherencia formal al documento o presentación.
Tenga en cuenta que utilizar diferentes estilos gráficos para categorías de contenido distintas puede ser muy eficaz y preservar la armonía visual, como emplear un estilo particular para mapas, otro para personas y otro para iconos. La clave radica en asegurar que todas las piezas compartan al menos un rasgo unificador, como una paleta cromática común.
Las ilustraciones pueden y deben aportar mucho más que atractivo estético: deben contribuir a transmitir información clave con claridad y profesionalismo, admitiendo también, cuando proceda, un toque ocasional de frescura y buen gusto.