Color
El uso correcto del color en sus documentos y presentaciones puede aportarles un aspecto más pulido y profesional; sin embargo, utilizarlo de forma errónea generará exactamente el efecto contrario.
Las pantallas de nuestros teléfonos, tabletas y ordenadores son capaces de representar 16 millones de colores. Aunque la mayoría de las personas solo distingue alrededor de un millón, sigue habiendo un amplio margen para tomar malas decisiones, especialmente al intentar determinar qué colores combinan bien entre sí.
La regla más importante al seleccionar colores es no elegirlos uno mismo, sino recurrir a una paleta de colores prediseñada. Una paleta de colores es un conjunto de tonos seleccionados para funcionar armónicamente entre sí, compuesto generalmente por cinco colores.
La selección de estos cinco colores se fundamenta en la teoría del color, de la cual proceden conceptos como colores primarios, secundarios y terciarios; matiz; saturación; brillo; tintes y sombras. La teoría del color constituye una disciplina de estudio propia con miles de años de antigüedad y forma parte de la formación artística formal. Si no cuenta con dicha formación, lo más prudente es limitarse al uso de paletas de colores cuya eficacia cromática ya esté demostrada.
Una rápida búsqueda en internet de "paletas de colores" ofrecerá un número abrumador de opciones. No obstante, su primer paso debe ser consultar con su departamento de marketing, que probablemente ya tenga definidas una o más paletas de colores dentro de sus directrices de marca. Con algo de suerte, su departamento de marketing dispondrá incluso de plantillas para documentos y presentaciones con las combinaciones corporativas ya resueltas. Huelga decir que, si su empresa ya cuenta con una paleta de colores establecida para documentos y presentaciones, esa es la que debe utilizar.
Si su empresa no dispone de una paleta corporativa indicada, la siguiente regla fundamental es recordar que el azul goza de una amplia preferencia en el entorno empresarial. El reto reside en que existe una inmensa variedad de azules, cada uno con sutiles diferencias de matiz (el tono específico de azul), saturación (la intensidad de ese azul) y brillo (la claridad u oscuridad del azul).
Afortunadamente, existe una forma de acotar los azules deseados: utilizar un selector de color. Un selector de color es una aplicación que indica el color exacto de un píxel específico en su pantalla, mostrando habitualmente dicho valor cromático tanto en formato RGB como en valor hexadecimal (Hex).
Los valores de color RGB representan el rojo, el verde y el azul mediante una escala que va de 0 a 255. Por ejemplo, en RGB, el rojo más puro se representa como 255, 0, 0; mientras que el azul más puro se representa como 0, 0, 255.
Los valores de color Hex representan el rojo, el verde y el azul mediante pares de números hexadecimales que van del 0 al 9 y de la A a la F, sumando un total de 16 caracteres (de ahí el origen de los términos "hexa", que significa 6, y "decimal", que significa 10). Por ejemplo, en Hex, el rojo más puro es FF0000, mientras que el azul más puro es 0000FF.
Cada píxel en cualquier pantalla RGB corresponde a un único color representable mediante un valor RGB o Hex, y ese es precisamente el valor que buscamos identificar al utilizar un selector de color.
Una vez instalado el selector de color, podrá explorar opciones atractivas de azules aptos para el entorno profesional. Una estrategia eficaz consiste en localizar un documento empresarial que utilice un azul especialmente acertado y emplear el selector de color para identificar su valor RGB o Hex. Tenga en cuenta que, por ser más conciso, suele preferirse el valor Hex, el cual por convención va precedido de una almohadilla (#).
Una vez obtenido el valor hexadecimal de su azul, puede introducirlo en una aplicación generadora de paletas de colores, la cual creará combinaciones automáticamente a partir del azul seleccionado. Solo tendrá que escoger la paleta que prefiera, aplicando una regla adicional: evite las paletas que contengan verdes y rojos brillantes o saturados, ya que en el mundo corporativo el verde brillante y saturado indica un resultado positivo, mientras que el rojo brillante y saturado señala un resultado adverso.
Por ejemplo, en un gráfico de líneas que muestre un crecimiento positivo de ventas, se espera una línea ascendente de color verde brillante y saturado. Si, por el contrario, dicho crecimiento se representara con una línea ascendente de color rojo brillante y saturado, causaría confusión, dado que el rojo connota un mal resultado y el crecimiento de ventas es positivo.
En resumen, los colores de un documento o presentación de negocios deben basarse habitualmente en una paleta sustentada en el azul que prescinda de rojos y verdes brillantes y saturados; de este modo, dichos rojos y verdes saturados quedarán reservados para tablas, gráficos y diagramas donde sea necesario señalar rendimientos favorables o desfavorables.
Dado que recurrimos a colores como el verde y el rojo para transmitir información crítica (como el éxito o fracaso de un indicador), debemos priorizar la accesibilidad: existen personas con dificultades o incapacidad para distinguir determinados colores. A fin de garantizar que todos comprendan nuestros documentos y presentaciones, jamás debemos comunicar información dependiendo exclusivamente del color.
En nuestro ejemplo anterior sobre el crecimiento de ventas, el uso del color resultaba adecuado porque, incluso sin percibir el verde, la trayectoria ascendente de la línea era visible. Imaginemos, en cambio, una tabla con fechas donde los periodos con crecimiento de ventas figuraran en verde y aquellos con caídas en rojo. En este caso, quienes presenten dificultades para distinguir colores no percibirán con claridad cuáles fueron los meses positivos y cuáles los negativos. Una solución consiste en añadir un icono de flecha junto a cada fecha: una flecha verde hacia arriba indicando crecimiento y una flecha roja hacia abajo señalando retroceso. De este modo, aunque alguien no distinga los colores, interpretará correctamente la dirección de las flechas.
Un último factor a considerar respecto al texto es la necesidad de un contraste marcado entre la tipografía y el fondo. La opción más segura es mantener texto negro sobre fondo blanco; si opta por otras combinaciones cromáticas, asegúrese de que el texto conserve total nitidez y una legibilidad óptima.
En cuanto a la aplicación práctica de la paleta en su documento, la mejor alternativa es seleccionar una plantilla prediseñada para documentos o presentaciones y sustituir sus colores originales por los de su paleta. Más allá de la teoría del color, interviene la disciplina del diseño gráfico, que constituye un campo de estudio propio. Para simplificar el proceso y optimizar las probabilidades de lograr una presentación o documento impecable y profesional, lo más recomendable es utilizar una plantilla donde el diseño gráfico complejo ya haya sido resuelto previamente por expertos.
El uso del color en la comunicación visual es una materia extensa cuya asimilación exige tiempo y dedicación. Ante la duda, recuerde que recurrir al blanco y negro o a una escala de grises es plenamente válido: siempre será preferible prescindir del color antes que arriesgarse a utilizarlo de manera incorrecta.