Minimalismo

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El minimalismo es la práctica de utilizar únicamente lo necesario.

En el ámbito de la comunicación visual, el objetivo principal del minimalismo es evitar la saturación visual, la cual puede hacer que los documentos y las presentaciones resulten poco atractivos y difíciles de comprender. La saturación visual es todo aquello que distrae a la audiencia de la información más importante que intenta comunicar.

La clave para evitar la saturación visual es recordar que cuantos más elementos ofrezca a las personas para observar, menos atención prestarán a cualquier elemento individual.

Por ejemplo, si tiene una presentación repleta de gráficos, pero solo hay un gráfico en el que desea que la audiencia se concentre, debe eliminar los demás.

Si tiene un documento lleno de fotografías, pero solo hay una que desea que noten, debe eliminar las demás fotos.

Al eliminar las demás fotografías y gráficos, evita distraer a la audiencia del elemento más importante que desea que observen.

Las personas suelen dudar al momento de eliminar algo de su trabajo, principalmente porque cuanto más se ha trabajado en algo, más se desea mostrar lo realizado. En la mayoría de las circunstancias, este instinto es natural, ya que la realidad es que solo se puede reconocer el trabajo una vez que se ve.

Por ejemplo, si dedicó el último mes a analizar datos arduamente y obtuvo decenas de gráficos que demuestran su esfuerzo, la idea de reducir el trabajo de un mes a un solo gráfico puede parecer perjudicial para su carrera, ya que un único gráfico suele sugerir que no se trabajó mucho y la gente podría cuestionar qué hizo durante todo ese tiempo.

Una estrategia para resolver este dilema entre priorizar un solo gráfico y demostrar su arduo trabajo consiste en presentar la información en dos formatos: un formato minimalista y un formato detallado.

Supongamos que desea realizar una presentación minimalista de solo 3 diapositivas: una portada, una diapositiva con 1 gráfico y una diapositiva para abrir el espacio a preguntas. Aunque su audiencia crea inicialmente que se trata de una presentación de solo 3 diapositivas, después de la 3.ª diapositiva podría incluir decenas de diapositivas adicionales, cada una de las cuales responde a preguntas anticipadas de su audiencia. Cuando le hagan una pregunta, simplemente pasará a la diapositiva pertinente, demostrando así su trabajo. Si no le hacen ninguna pregunta, se podría argumentar que su presentación de 3 diapositivas tuvo exactamente la extensión adecuada.

Este mismo enfoque puede aplicarse a los documentos, donde un resumen ejecutivo puede incluir únicamente la fotografía más importante, mientras que cada página posterior añade fotografías adicionales que puedan resultar de interés.

Además de incluir más gráficos y fotografías de los necesarios, a veces existe la tentación de añadir elementos visuales ornamentales para intentar mejorar la estética, aun cuando estos no transmiten información relevante y la audiencia no los echaría de menos si se omitieran. Entre los elementos ornamentales se incluyen encabezados, pies de página, bordes, colores de fondo, divisores de sección, pies de foto y etiquetas de gráficos innecesarios.

Asimismo, suele haber una gran tentación de incluir fotografías ornamentales con el pretexto de hacer más atractivo un documento o presentación. Las fotos ornamentales son aquellas que no comunican información útil y carecen de un propósito real. En la mayoría de los casos, se trata de fotografías de archivo que muestran a una persona o a un grupo de personas de pie realizando algo vagamente relacionado con el trabajo. Si este es el estilo promovido por las directrices de marca de su empresa, aténgase a la convención; pero incluso en ese caso, procure utilizar una fotografía que no sea ornamental, sino que transmita información relevante.

Por ejemplo, si estuviera preparando un documento para informar sobre el estado de un proyecto, en lugar de incluir una fotografía de archivo decorativa obtenida de internet que muestre a personas aleatorias trabajando en una oficina, tome una foto del equipo real del proyecto y utilícela. Aunque la imagen no tenga la misma calidad técnica que una fotografía de banco de imágenes, será más significativa y justificará su inclusión.

Para lograr un auténtico minimalismo, todo aquello que distraiga del elemento principal debe eliminarse, sin excepción. En nuestro ejemplo anterior de la presentación de 3 diapositivas, podríamos dejarla en una sola diapositiva que contenga el gráfico, omitiendo tanto la portada como la diapositiva de preguntas.

Asimismo, si el gráfico muestra un crecimiento de ingresos a lo largo del tiempo, tal vez no requiera etiquetas para cada mes individual o montos graduales. En su lugar, una sola línea con tendencia ascendente, acompañada de etiquetas para los importes inicial y final, así como los meses de inicio y fin, puede ser suficiente.

Si en algún momento elimina un elemento y se da cuenta de que la audiencia no comprendería lo que está viendo a menos que lo reincorpore, hágalo. La clave del minimalismo consiste en reducirlo todo a lo esencial y solo reincorporar elementos cuando considere que eliminó demasiado.

Cuando dominamos la comunicación visual minimalista al eliminar toda saturación innecesaria, los documentos y presentaciones resultantes adquieren un aspecto limpio, simple y elegante.

Es posible que observe una gran cantidad de espacio vacío, lo cual puede generar incomodidad si considera que el espacio vacío es espacio desperdiciado. Por ejemplo, el gráfico único en nuestra presentación de una sola diapositiva podría verse aislado al estar rodeado en sus cuatro costados únicamente de espacio vacío; sin embargo, los diseñadores gráficos tienen un término para esto: espacio en blanco.

El espacio en blanco es un área sin contenido que dirige la atención hacia aquello que rodea. Cumple la función de encuadrar el contenido y guiar la mirada de la persona hacia lo que usted desea que observe. Por ello, todos los documentos y presentaciones tienen márgenes, ya que estos actúan como espacio en blanco. Sentirse cómodo con el minimalismo exige también sentirse cómodo con el espacio en blanco, pues al eliminar todo lo demás, lo que permanece es lo más importante.